Edward Hopper, el padre del realismo norteamericano nació el 22 de julio de 1882 en Nyack, en el Estado de Nueva York. Perteneció a una familia culta y burguesa que lo envió a estudiar a la New York School of Art en 1900. En sus inicios fue impresionista debido a los viajes que realizó por Europa a inicios del siglo XX pero abandonó todo estilo europeo al regresar a Estados Unidos.
La fama le llegó en los años 20, cuando comienza a pintar escenas americanas de fuerte realismo, una síntesis de la visión figurativa unida al sentimiento poético de Hopper.
Su obra está plagada de imágenes urbanas o rurales, inmersas en el silencio, sin un tema concreto. Las composiciones son geométricas, hay juego de luces frías y cortantes y no parece existir la comunicación, lo que acentúa la soledad.
En sus lienzos logró plasmar la sensibilidad que caracterizaba a Estados Unidos en esa época: la soledad, el aislamiento y la melancolía. A todas estas características básicas de su obra, hay que añadir que los colores utilizados eran planos e introducía elementos arquitectónicos para meter en sus escenas fuertes líneas verticales, horizontales y diagonales.











Las escenas de Hopper están recortadas contra la luz, hay muebles grandes y toscos, paisajes con bosques o desnudos. Todos están ensimismados en un acto sin importancia pero rodeados de gran misterio, como fotogramas aislados.
Por una parte tenemos los interiores de las habitaciones, que nos parecen seguros y sólidos pero también hay vistas desde el exterior de esas habitaciones. Son las vistas de alguien que proyecta una sombra amenazadora y acechante.
Otro elemento son los grandes ventanales americanos que uno puede ver en las películas de Hitchcock, que siempre observó América como un lugar salvaje y exótico. Y las mayorías de las veces estos ventanales nos aparecen en las novelas de Nabokov.
Y las escenas se interrumpen en algún punto y nos dejan con la intriga porque nunca llegaremos a saber el final de la historia y nadie nos desvelará los secretos de esos personajes anónimos de la América profunda.
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